Empezar siempre es difÃcil. Estas lÃneas están contaminadas por la curiosidad. Su toxicidad ya fue intuida por mi madre, desde niño me he sentido poderosamente atraÃdo por la imágenes. Solo asà puedo explicar el afán de capturar instantáneas banales siempre que caÃa una cámara en mis manos.
La curiosidad forma parte del aprendizaje pero mi familia no entendÃa que hiciera fotos a la gente que casualmente pasaba por la calle y descuidara el tÃpico recuerdo familiar. Para mi eso nunca fue una travesura.
La expectación fue canalizándose. Decidà formarme y centrarme en la fotografÃa. Durante tres años mis ojos se fueron entrenando y descubrà nuevas formas de ver la fotografÃa. Al mismo tiempo comprendà que yo tenia la mÃa propia , todavÃa inmadura pero con ganas de crecer visualmente. Las enseñanzas se completaron con mi propia capacidad de captar ángulos secretos.
El fruto de mis indagaciones se ha concretado en varias exposiciones. El resultado de la primera de ellas me animo a explorar diferentes versiones de la belleza.
Me interesa el éxito de la catástrofe, la épica de lo no convencional, la soledad en ruina, el contraste de lo sofisticado y lo decadente.
Ya no me preocupo si la curiosidad es buena o mala.
Solo se que quiero ser un curioso asiduo.
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